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Actitudes deseadas y No deseadas

Escrito por estoesmiopinion 17-04-2018 en mas videos. Comentarios (0)

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Título

Escrito por estoesmiopinion 17-04-2018 en Imagenes de conflicto. Comentarios (0)

Definición de conflicto

“El conflicto es una situación de confrontación de dos o más protagonistas, entre los cuales existe un antagonismo motivado por una confrontación de intereses” (Fernández, 1999).

El conflicto es inherente al ser humano. Constantemente estamos inmersos en diferentes conflictos, no solo con otras personas, sino con nosotros mismos. La toma de decisiones o elegir la mejor solución ante un problema determinado pueden suponer un conflicto para cualquier persona.

Como seres sociales que somos, estamos continuamente relacionándonos con otras personas y a partir de esa interacción aparecen frecuentemente conflictos de mayor o menor gravedad. Generalmente, los conflictos no suelen implicar violencia o agresividad, aunque sí provocan malestar o nerviosismo ante la existencia de intereses contrapuestos, bien por diferencias de una persona con otra o bien porque la elección de una decisión u otra puede suponer una serie de ventajas e inconvenientes.

Por tanto, es importante detectar y analizar los conflictos en el centro escolar, desarrollando formas adecuadas de actuación para solucionarlos y conseguir una buena convivencia.

Tipos de conflicto

Podemos distinguir tres formas de conflicto:

  • Real: los implicados presentan diferencias de algún tipo, que han abordado pero no han podido solucionar.
  • Irreal: el conflicto es fruto de un malentendido o una mala interpretación que puede aclararse y permitir resolver el problema.
  • Inventado: parte de un malentendido o una mala interpretación utilizada de forma deliberada para provocar de forma consciente el conflicto. Puede iniciarse como una simple broma o un simple juego, o por el deseo de dañar al contrario.

Por otro lado, podemos diferenciar entre:

  • Conflictos personales o socioemocionales: suponen una alteración en la relación personal entre dos o más personas, frecuentemente por algún malentendido o por algún comportamiento inesperado por parte de alguna de ellas.
  • Conflictos materiales o cuantificables: derivan de una diferencia de intereses entre dos personas por la consecución de un beneficio material o cuantificable.

Causas del conflicto

Comunicación

Una de las causas más frecuentes en el desarrollo de un conflicto es la comunicación. La comunicación es básica en la relación entre dos o más personas, pero también es una de las principales fuentes de conflictos y es de vital importancia en su solución.

Es muy importante cuidar al máximo la forma en que nos comunicamos con los demás. Para ello, hay que tener en cuenta tanto los aspectos verbales como los no verbales.

Una comprensión o interpretación inadecuada del mensaje pueden provocar un conflicto, pero ocurre lo mismo cuando nuestro interlocutor presenta un comportamiento defensivo, mantiene una actitud hostil o realiza excesivas preguntas. Esto puede hacer que el otro se sienta interrogado.

Otras causas

A parte de la comunicación, se establecen varias causas para que se produzca un conflicto:

  • Problemas de relación: existen dificultades en la relación entre dos o más personas debido a la aparición de comportamientos inesperados o inapropiados, estereotipos y prejuicios, etc.
  • Problemas de información: los implicados pueden tener diferentes percepciones sobre algo, lo que impide que se pongan de acuerdo y se genera una discusión.
  • Intereses y necesidades incompatibles: pueden ser materiales o inmateriales, pero al no coincidir provocan un conflicto.
  • Por preferencias, valores o creencias: tienen una connotación emocional o psíquica. No compartir una serie de valores, creencias o preferencias puede impedir el acercamiento y la buena relación entre las personas.
  • Conflictos estructurales: se refieren fundamentalmente a los roles que se asumen en una relación, a la simetría o asimetría de poder.

Entender el conflicto para solucionarlo

En primer lugar se debe analizar el conflicto para conseguir comprenderlo mejor y contribuir a solucionarlo. Para ello, establecen dos fases en el proceso:

Diagnóstico

  • En primer lugar, es necesario conocer los puntos básicos del conflicto: qué es lo que ha ocurrido, quiénes son los implicados, en qué momento y lugar se ha producido, de qué manera y por qué.
  • En segundo lugar, hay que centrarse en el curso del problema, en la forma en que se ha ido desarrollando.
  • En tercer lugar, se prestará atención al conflicto, cuáles son las causas del mismo y qué intereses y metas tiene cada una de las personas implicadas.
  • Finalmente, habrá que analizar el contexto físico y social en el que se ha producido, así como otros factores que hayan podido influir en su desarrollo.

Tipología del conflicto

Debemos tener en cuenta que los conflictos pueden ser de varios tipos en función de sus características:

  • Según su contenido: políticos, culturales, técnicos, etc.
  • Según el número de personas implicadas: entre individuos, entre individuo/s y grupo/s, entre grupos pequeños o grandes, entre grupos muy pequeños o muy grandes.
  • En función del interés por la otra persona se establecen diferentes objetivos que hay que conseguir:
    • Competición: ambas partes tratan de conseguir el mayor beneficio, independientemente de que esto perjudique al contrario.
    • Evitación: los implicados pierden interés en solucionar el problema, de manera que ambos salen perjudicados.
    • Acomodación: una de las partes decide ceder y someterse al deseo del otro, que impone sus condiciones por encima de los deseos del contrario.
    • Pacto o capitulación: es la meta de la negociación. Los participantes renuncian a algunos beneficios para que todos puedan conseguir una solución satisfactoria al problema.
    • Cooperación: ambos alcanzan una solución beneficiosa sin tener que renunciar a nada.

Resultado final según las alternativas de solución

  • Competición: gano/pierdes.
  • Evitación: pierdo/pierdes.
  • Acomodación: pierdo/ganas.
  • Pacto o capitulación: equilibrio.
  • Cooperación: gano/ganas.

Las posibilidades para prevenir conflictos

2.3 La mayoría de los conflictos violentos afectan a países pobres, pero la relación entre pobreza y violencia no es directa. Por lo general, las causas de los conflictos violentos son complejas. Algunos conflictos están vinculados a la competencia por las tierras y otros recursos naturales. El crecimiento de la población sin un aumento de la productividad, o las nuevas oportunidades de obtener ingresos de actividades no agrícolas, suelen dar lugar a un incremento de la presión sobre los recursos naturales. El consiguiente deterioro ambiental puede provocar una competencia aún mayor por los recursos naturales restantes. Como el acceso a la tierra está relacionado muchas veces con la identidad social, los derechos de las personas sobre la tierra pueden ser utilizados para la explotación política de las tensiones. En los casos en que la propiedad de la tierra se concentra en manos de una minoría, ya sea en función de la clase social o de la pertenencia a un grupo étnico, las demandas de reforma agraria pueden conducir a un enfrentamiento violento. Los problemas relativos a la tenencia de la tierra son fundamentalmente de carácter político y las relaciones de tenencia están insertas en las relaciones de clases o étnicas, al mismo tiempo que se ven afectadas por ellas. Los problemas de tenencia de la tierra pueden tener connotaciones políticas y las cuestiones políticas pueden tener resonancias étnicas.

2.4 Otros conflictos violentos se originan sin que la escasez de tierras y otros recursos naturales sea una causa fundamental, aunque las controversias por la tierra pueden llegar a mezclarse con otros problemas y las diferentes partes en el conflicto pueden intentar obtener el control sobre recursos naturales como el petróleo, los diamantes o la madera con objeto de financiar sus actividades. Un factor general de muchos conflictos es la discriminación social, económica y política de grupos de la sociedad, bien sean minorías o una mayoría de la población. Con frecuencia esta discriminación puede tener consecuencias en la tenencia de la tierra, por ejemplo a través de la «depuración étnica» en determinadas zonas. Una mala gobernancia es otro factor común. El cuestionamiento de la legitimidad del Estado puede proceder de movimientos que buscan la independencia o grupos que desean derrocar el gobierno. Las quejas pueden verse alimentadas por prácticas arbitrarias o situaciones de favoritismo, corrupción y extorsión. Asimismo, factores externos como la inestabilidad de un país vecino pueden exacerbar el conflicto.

2.5 Las quejas, aun siendo sostenidas por gran parte de la sociedad, rara vez provocan violencia sin la movilización de dirigentes. Las divisiones, por ejemplo la pertenencia a distintos grupos étnicos o religiones, no suelen originar violencia por sí solas. Sin embargo, estas divisiones pueden ser aprovechadas por líderes con ideologías de lucha contra la pobreza y las injusticias políticas, o bien inspirados por la codicia y la posibilidad de obtener riqueza del conflicto. Estas divisiones pueden llegar a implicar a las tierras en casos en que los grupos sociales están vinculados a zonas específicas que constituyen, por ejemplo, sus territorios étnicos o de origen.

2.6 Muchas veces la causa inmediata del conflicto es que los dirigentes no están dispuestos a negociar una resolución pacífica. Las causas reales pueden ser mucho más difíciles de diagnosticar: cada conflicto suele deberse a una combinación de factores y puede resultar complicado o imposible evaluar su importancia relativa. Una determinada combinación de factores puede conducir a la violencia en una sociedad, y no así en otra. Una situación que ha sido estable durante años puede volverse violenta debido a una combinación de factores como intervenciones externas, variaciones del clima, cambios de dirigentes locales y el incremento de las desigualdades económicas. Otras transformaciones como el aumento de la población y la migración y el suministro de infraestructura y servicios sociales, como por ejemplo la educación, pueden modificar el consenso social. La acumulación de fuentes de tensión originadas por estos cambios puede producir una acentuación del conflicto entre quienes se benefician de los cambios y quienes salen perdiendo con ellos.

2.7 A medida que un conflicto se intensifica, la capacidad de los dirigentes para controlarlo puede verse superada. La violencia puede consolidar las divisiones en la sociedad, afianzando los intereses y endureciendo las posiciones de los distintos grupos. Debido a la naturaleza espacial del conflicto violento y la tenencia de la tierra, puede resultar difícil separar a ambos en función de la causa y conducta de un conflicto. Es probable que la violencia no cese con la resolución de una queja original, pudiendo en cambio continuar en torno a nuevas posiciones.


Título

Escrito por estoesmiopinion 17-04-2018 en Imagenes de conflicto. Comentarios (0)

Definición de conflicto

“El conflicto es una situación de confrontación de dos o más protagonistas, entre los cuales existe un antagonismo motivado por una confrontación de intereses” (Fernández, 1999).

El conflicto es inherente al ser humano. Constantemente estamos inmersos en diferentes conflictos, no solo con otras personas, sino con nosotros mismos. La toma de decisiones o elegir la mejor solución ante un problema determinado pueden suponer un conflicto para cualquier persona.

Como seres sociales que somos, estamos continuamente relacionándonos con otras personas y a partir de esa interacción aparecen frecuentemente conflictos de mayor o menor gravedad. Generalmente, los conflictos no suelen implicar violencia o agresividad, aunque sí provocan malestar o nerviosismo ante la existencia de intereses contrapuestos, bien por diferencias de una persona con otra o bien porque la elección de una decisión u otra puede suponer una serie de ventajas e inconvenientes.

Por tanto, es importante detectar y analizar los conflictos en el centro escolar, desarrollando formas adecuadas de actuación para solucionarlos y conseguir una buena convivencia.

Tipos de conflicto

Podemos distinguir tres formas de conflicto:

  • Real: los implicados presentan diferencias de algún tipo, que han abordado pero no han podido solucionar.
  • Irreal: el conflicto es fruto de un malentendido o una mala interpretación que puede aclararse y permitir resolver el problema.
  • Inventado: parte de un malentendido o una mala interpretación utilizada de forma deliberada para provocar de forma consciente el conflicto. Puede iniciarse como una simple broma o un simple juego, o por el deseo de dañar al contrario.

Por otro lado, podemos diferenciar entre:

  • Conflictos personales o socioemocionales: suponen una alteración en la relación personal entre dos o más personas, frecuentemente por algún malentendido o por algún comportamiento inesperado por parte de alguna de ellas.
  • Conflictos materiales o cuantificables: derivan de una diferencia de intereses entre dos personas por la consecución de un beneficio material o cuantificable.

Causas del conflicto

Comunicación

Una de las causas más frecuentes en el desarrollo de un conflicto es la comunicación. La comunicación es básica en la relación entre dos o más personas, pero también es una de las principales fuentes de conflictos y es de vital importancia en su solución.

Es muy importante cuidar al máximo la forma en que nos comunicamos con los demás. Para ello, hay que tener en cuenta tanto los aspectos verbales como los no verbales.

Una comprensión o interpretación inadecuada del mensaje pueden provocar un conflicto, pero ocurre lo mismo cuando nuestro interlocutor presenta un comportamiento defensivo, mantiene una actitud hostil o realiza excesivas preguntas. Esto puede hacer que el otro se sienta interrogado.

Otras causas

A parte de la comunicación, se establecen varias causas para que se produzca un conflicto:

  • Problemas de relación: existen dificultades en la relación entre dos o más personas debido a la aparición de comportamientos inesperados o inapropiados, estereotipos y prejuicios, etc.
  • Problemas de información: los implicados pueden tener diferentes percepciones sobre algo, lo que impide que se pongan de acuerdo y se genera una discusión.
  • Intereses y necesidades incompatibles: pueden ser materiales o inmateriales, pero al no coincidir provocan un conflicto.
  • Por preferencias, valores o creencias: tienen una connotación emocional o psíquica. No compartir una serie de valores, creencias o preferencias puede impedir el acercamiento y la buena relación entre las personas.
  • Conflictos estructurales: se refieren fundamentalmente a los roles que se asumen en una relación, a la simetría o asimetría de poder.

Entender el conflicto para solucionarlo

En primer lugar se debe analizar el conflicto para conseguir comprenderlo mejor y contribuir a solucionarlo. Para ello, establecen dos fases en el proceso:

Diagnóstico

  • En primer lugar, es necesario conocer los puntos básicos del conflicto: qué es lo que ha ocurrido, quiénes son los implicados, en qué momento y lugar se ha producido, de qué manera y por qué.
  • En segundo lugar, hay que centrarse en el curso del problema, en la forma en que se ha ido desarrollando.
  • En tercer lugar, se prestará atención al conflicto, cuáles son las causas del mismo y qué intereses y metas tiene cada una de las personas implicadas.
  • Finalmente, habrá que analizar el contexto físico y social en el que se ha producido, así como otros factores que hayan podido influir en su desarrollo.

Tipología del conflicto

Debemos tener en cuenta que los conflictos pueden ser de varios tipos en función de sus características:

  • Según su contenido: políticos, culturales, técnicos, etc.
  • Según el número de personas implicadas: entre individuos, entre individuo/s y grupo/s, entre grupos pequeños o grandes, entre grupos muy pequeños o muy grandes.
  • En función del interés por la otra persona se establecen diferentes objetivos que hay que conseguir:
    • Competición: ambas partes tratan de conseguir el mayor beneficio, independientemente de que esto perjudique al contrario.
    • Evitación: los implicados pierden interés en solucionar el problema, de manera que ambos salen perjudicados.
    • Acomodación: una de las partes decide ceder y someterse al deseo del otro, que impone sus condiciones por encima de los deseos del contrario.
    • Pacto o capitulación: es la meta de la negociación. Los participantes renuncian a algunos beneficios para que todos puedan conseguir una solución satisfactoria al problema.
    • Cooperación: ambos alcanzan una solución beneficiosa sin tener que renunciar a nada.

Resultado final según las alternativas de solución

  • Competición: gano/pierdes.
  • Evitación: pierdo/pierdes.
  • Acomodación: pierdo/ganas.
  • Pacto o capitulación: equilibrio.
  • Cooperación: gano/ganas.

Las posibilidades para prevenir conflictos

2.3 La mayoría de los conflictos violentos afectan a países pobres, pero la relación entre pobreza y violencia no es directa. Por lo general, las causas de los conflictos violentos son complejas. Algunos conflictos están vinculados a la competencia por las tierras y otros recursos naturales. El crecimiento de la población sin un aumento de la productividad, o las nuevas oportunidades de obtener ingresos de actividades no agrícolas, suelen dar lugar a un incremento de la presión sobre los recursos naturales. El consiguiente deterioro ambiental puede provocar una competencia aún mayor por los recursos naturales restantes. Como el acceso a la tierra está relacionado muchas veces con la identidad social, los derechos de las personas sobre la tierra pueden ser utilizados para la explotación política de las tensiones. En los casos en que la propiedad de la tierra se concentra en manos de una minoría, ya sea en función de la clase social o de la pertenencia a un grupo étnico, las demandas de reforma agraria pueden conducir a un enfrentamiento violento. Los problemas relativos a la tenencia de la tierra son fundamentalmente de carácter político y las relaciones de tenencia están insertas en las relaciones de clases o étnicas, al mismo tiempo que se ven afectadas por ellas. Los problemas de tenencia de la tierra pueden tener connotaciones políticas y las cuestiones políticas pueden tener resonancias étnicas.

2.4 Otros conflictos violentos se originan sin que la escasez de tierras y otros recursos naturales sea una causa fundamental, aunque las controversias por la tierra pueden llegar a mezclarse con otros problemas y las diferentes partes en el conflicto pueden intentar obtener el control sobre recursos naturales como el petróleo, los diamantes o la madera con objeto de financiar sus actividades. Un factor general de muchos conflictos es la discriminación social, económica y política de grupos de la sociedad, bien sean minorías o una mayoría de la población. Con frecuencia esta discriminación puede tener consecuencias en la tenencia de la tierra, por ejemplo a través de la «depuración étnica» en determinadas zonas. Una mala gobernancia es otro factor común. El cuestionamiento de la legitimidad del Estado puede proceder de movimientos que buscan la independencia o grupos que desean derrocar el gobierno. Las quejas pueden verse alimentadas por prácticas arbitrarias o situaciones de favoritismo, corrupción y extorsión. Asimismo, factores externos como la inestabilidad de un país vecino pueden exacerbar el conflicto.

2.5 Las quejas, aun siendo sostenidas por gran parte de la sociedad, rara vez provocan violencia sin la movilización de dirigentes. Las divisiones, por ejemplo la pertenencia a distintos grupos étnicos o religiones, no suelen originar violencia por sí solas. Sin embargo, estas divisiones pueden ser aprovechadas por líderes con ideologías de lucha contra la pobreza y las injusticias políticas, o bien inspirados por la codicia y la posibilidad de obtener riqueza del conflicto. Estas divisiones pueden llegar a implicar a las tierras en casos en que los grupos sociales están vinculados a zonas específicas que constituyen, por ejemplo, sus territorios étnicos o de origen.

2.6 Muchas veces la causa inmediata del conflicto es que los dirigentes no están dispuestos a negociar una resolución pacífica. Las causas reales pueden ser mucho más difíciles de diagnosticar: cada conflicto suele deberse a una combinación de factores y puede resultar complicado o imposible evaluar su importancia relativa. Una determinada combinación de factores puede conducir a la violencia en una sociedad, y no así en otra. Una situación que ha sido estable durante años puede volverse violenta debido a una combinación de factores como intervenciones externas, variaciones del clima, cambios de dirigentes locales y el incremento de las desigualdades económicas. Otras transformaciones como el aumento de la población y la migración y el suministro de infraestructura y servicios sociales, como por ejemplo la educación, pueden modificar el consenso social. La acumulación de fuentes de tensión originadas por estos cambios puede producir una acentuación del conflicto entre quienes se benefician de los cambios y quienes salen perdiendo con ellos.

2.7 A medida que un conflicto se intensifica, la capacidad de los dirigentes para controlarlo puede verse superada. La violencia puede consolidar las divisiones en la sociedad, afianzando los intereses y endureciendo las posiciones de los distintos grupos. Debido a la naturaleza espacial del conflicto violento y la tenencia de la tierra, puede resultar difícil separar a ambos en función de la causa y conducta de un conflicto. Es probable que la violencia no cese con la resolución de una queja original, pudiendo en cambio continuar en torno a nuevas posiciones.


CULTURA

Escrito por estoesmiopinion 15-04-2018 en Definición de cultura. Comentarios (0)

l término cultura, que proviene del latín cultus, hace referencia al cultivo del espíritu humano y de las facultades intelectuales del hombre. Su definición ha ido mutando a lo largo de la historia: desde la época del Iluminismo, la cultura ha sido asociada a la civilización y al progreso.

Cultura

En general, la cultura es una especie de tejido socialque abarca las distintas formas y expresiones de una sociedad determinada. Por lo tanto, las costumbres, las prácticas, las maneras de ser, los rituales, los tipos de vestimenta y las normas de comportamiento son aspectos incluidos en la cultura.

Otra definición establece que la cultura es el conjunto de informaciones y habilidades que posee un individuo. Para la UNESCO, la cultura permite al ser humano la capacidad de reflexión sobre sí mismo: a través de ella, el hombre discierne valores y busca nuevas significaciones.

Según el enfoque analítico que se siga, la cultura puede ser clasificada y definida de diversas maneras. Por ejemplo, hay estudiosos que han dividido a la cultura en tópica (incluye una lista de categorías), histórica (la cultura como herencia social), mental (complejo de ideas y hábitos), estructural(símbolos pautados e interrelacionados) y simbólica (significados asignados en forma arbitraria que son compartidos por una sociedad).

La cultura también puede diferenciarse según su grado de desarrollo: primitiva (aquellas culturas con escaso desarrollo técnico y que no tienden a la innovación), civilizada (se actualiza mediante la producción de nuevos elementos), pre-alfabeta (no ha incorporado la escritura) y alfabeta (utiliza tanto el lengua escrito como el oral).

Por último, cabe destacar que en las sociedades capitalistas modernas existe una industria cultural, con un mercado donde se ofrecen bienes culturales sujetos a las leyes de la oferta y la demanda de la economía.